sábado, noviembre 05, 2005

Viendo Visiones

Acababa de tener una visión de esas que al terminar lo dejan a uno agotado y casi sin poder respirar. ¿La razón? El cuchillo. Ese cuchillo que todos los días utilizaba para cortar el pan. Alguien lo había tomado prestado – o lo haría en poco tiempo, después de todo, nunca se puede estar seguro de si se ve el futuro o el pasado en esas visiones –… y no precisamente para hacerse el desayuno.

Como pudo se levantó del suelo. Tras un rato, recuperó sus sentidos en su totalidad y se preparó una infusión de hierbas traídas de los confines más remotos del planeta – y hay quienes dicen que del inframundo también –, la cual mezcló con quien sabe cuantas cosas raras que tenía en la despensa.

Tras tomarse ese menjurje – que por cierto sabía a rayos – por fin logró reponerse y tomar de nuevo el cuchillo.

Entre su índica y su pulgar se balanceaba el pobre utensilio, todo gracias a una visión en la cual la bruja solo había observado un mar de sangre… No había podido ver cuando había sido – o sería – el crimen. No identificó a la víctima, tampoco al asesino, solo vio sangre.

Pero ahora, con el cubierto balanceándose entre sus dedos, la visión se repitió.

En un movimiento involuntario, la bruja dejó caer el cuchillo, que fue a dar directamente en su pierna

La hoja atravesó su vena femoral, causándole una hemorragia masiva, y ella estaba ya muy vieja como para correr en busca de ayuda. La vieja bruja solo vio todo tiñendose de rojo, como en su visión, mientras caía desmayada en el suelo.

martes, noviembre 01, 2005

La Mitad Herida/Metamorfosis

Este tiene tiempo ya, fue escrito en 1995 y consta de dos partes: "La Mitad Herida", que era simplemente una introducción que mas tarde fue hecha canción por un grupito de rock que formaron unos amigos (que nunca llegaron a grabar, pero bueh); y "Metamorfosiis" que, en definitiva, es el cuento...
Ninguna maravilla, ni mucho menos... pero el Blog en español se ve como vacío desde hace un tiempo.

LA MITAD HERIDA

Al yo preguntarle: “Si usted se dividiera en dos personas, una que fuese su mitad buena y otra que fuese su mitad maligna; ¿Cuál, cree usted, que viviría en el infierno?”, lo más probable es que usted conteste: “La mitad mala, por supuesto.”
Permítame decirle que está usted en un error, pues al ser la mitad bondadosa la que ama, es la mas susceptible a ser herida; mientras que la mitad maligna, incapaz de sentir algo mas que frialdad, odio y furia, es también absuelta de sentir el dolor y la tristeza implícitos en el mundo cruel que envuelve la vida de la otra mitad.
Por lo tanto, amigo mío, si usted ve a sus dos partes a los ojos, fíjese bien cuál de ellas está radiante y cuál de ellas lleva la tristeza y la melancolía en su mirada. Le aseguro que ésta última es la que ha probado el amargo sabor de un mundo que la golpea aprovechándose de su debilidad.


“Si Ud. cree que al amar Ud. consigue la felicidad, lo más probable es que aún no haya sentido el doloroso aguijón que hiere y destruye a su aún intacta buena mitad…

… espero, por su bien, que siga así”

20 / 12 / 1995
3 : 34 a. m.
Elian E. Degen. C.


METAMORFOSIS

El, que un momento antes no podía haberse sentido más feliz, había entrado al sitio de reunión. Tenía una sonrisa de oreja a oreja y unas flores escondidas tras la espalda en la mano izquierda. Saludó a los presentes y, cuando se disponía a hablar con ella, ésta se le adelantó diciendo: “Permíteme presentarte a mi novio…”
Sin saberlo, ella acababa de convertirlo en algo totalmente distinto a lo que era hasta ahora: la cara se le desfiguró completamente, su respiración se hizo muy fuerte y comenzó a temblar. Las flores cayeron al suelo destrozadas, como lo hubiera hecho su corazón si no estuviera encerrado en su cuerpo.
Poco a poco él empezó su metamorfosis, cayó junto a las flores y comenzó a dividirse en dos seres físicamente idénticos a lo que él era originalmente… Lo único que los diferenciaba eran sus actitudes: uno parecía el ser más feliz sobre la Tierra, con una mirada alocada y movimientos rápidos, reía estrepitosamente; el otro, en cambio, con una mirada triste y sombría y lágrimas en los ojos, se levantaba difícil y temblorosamente del piso, recogió una de las flores, se la dio a ella y salió del sitio lentamente y pidiendo disculpas.
Todos los presentes se encontraban mirando atónitos el suceso y no se movieron hasta que el “Ser” alegre golpeó al recién presentado novio y lo lanzó sobre ellos mientras abandonaba el recinto corriendo y lanzando largas carcajadas.
Pocos días después, en dos zonas distintas de la ciudad se encontraban dos caras, totalmente opuestas de la misma moneda: Por la parte Norte, un “Ser” que hacía lo que se le ocurriera sin tener ninguna clase de impedimento moral, tan lleno de odio y rencor que no descansaría hasta tomar venganza contra quienes él consideraba sus enemigos; por la parte Sur, escondiéndose entre las sombras y herido en lo más profundo de su ser, pero al mismo tiempo, capaz de dar todo para que la causante de su desgracia fuera la mujer mas feliz del planeta, se encontraba el otro; un “Ser” lleno de bondad y ternura, que lo hacía presa fácil de los golpes que cruelmente nos da la vida a todos.
Ambos seres comenzaron a actuar de la manera que su conciencia les dictaba: En la parte norte de la ciudad se comenzaron a cometer una serie de crímenes que la policía calificaba de “sin sentido”, parecían ser hechos sólo por gusto y, además, el o los autores no dejaban rastro alguno: actuaban planeándolo todo a la perfección y sin los errores que se cometen comúnmente debido al miedo; el único punto en común que tenían las víctimas era el haber estado en la misma habitación y momento en los que se prometieran la mujer y su novio. El “Ser” que se encontraba en la parte sur, regresó al hogar donde habitaba la persona que solía ser. En su inocencia evitó comunicarse con las personas que se encontraban presentes el día en que todo comenzó, sin entender el por qué de las evasivas y, en especial, las de “ella”, quien no solo no quiso hablar con él, sino que además lo miró con repulsión cuando intentó acercársele. Ninguno se imaginaba el peligro que corrían mientras el otro se les acercaba.
La “mitad maligna” se iba acercando, iba planeando cada vez mejor la forma de acabar con la que él llamaba “su creadora”, mientras tanto, la “mitad buena” se iba retrayendo cada vez más en si misma, y si seguía así terminaría suicidándose. Esto lo sabía el otro “ser”, que podía sentirlo, debía actuar rápido antes de que sucediera. Pensaba…
Al fin se decidió a alertarlos de su ataque, tanto a la “mitad buena” como a “su creadora” de manera que la primera abandonó su tristeza para defender a su amada y la segunda lo aceptó sin replicar. ¿Cómo lo hizo?, pues solo ellos tres saben y ninguno lo revelará hasta el día de sus muertes.
Sea como sea, cuando llegó el día, se encontraban ella y su novio juntos en casa de la “mitad buena”, quien se encontraba vigilante esperando por su otra cara.
La “mitad maligna” sabía que la “mitad buena” la haría matarla (lo cual, implica su propia muerte) antes de permitirle tocar un cabello de su amada, o en su defecto, del novio de esta.
El novio, por su lado, desconfiaba de ambos, por lo que se decidió a intervenir en la lucha que habría de realizarse aquella noche.
Poco antes de sonar las siete en el reloj de la pared se oyeron los pasos del vengativo “ser” que se acercaba, el defensor salió a su encuentro mientras el novio, oculto entre las sombras con un arma en las manos, esperaba el momento justo para acabar con ambos.
Se inició la lucha en la que las dos mitades no lograban vencerse entre sí, sin dañarse a ellos mismos, varios minutos después una de las dos mitades, al arremeter contra la otra con una daga en la mano, fue a dar justo donde se encontraba el novio, hiriéndolo de muerte.
Hubo tranquilidad por unos instantes, parte de la meta de uno de los seres había sido alcanzada, mientras el otro sentía el fracaso.
Cuando el importunado novio dejó al fin de respirar y las dos mitades se disponían a reiniciar su lucha, ambas sintieron como sus respiraciones aumentaban de ritmo y sentían de nuevo como sus cuerpos temblaban hasta el punto de no poder mantenerse en pie; tal y como lo habían sentido en el momento de la separación…
Pocos días después en la habitación 312 de una institución psiquiátrica, una mujer vociferaba como loca la historia de cómo uno de sus mejores amigos se había duplicado y vuelto a unir en una sola persona… A solo unas cuantas calles de allí, en el cuartel de la policía, al fin habían encontrado al autor de los asesinatos realizados días atrás. El sospechoso clamaba no recordar nada a partir del momento en que dice haber caído desmayado al recibir la noticia del compromiso de su amada.

20 / 12 / 95
11: 14 p. m.
Elian E. Degen C.

sábado, octubre 01, 2005

AVILA

Hace tiempo no la escuchaba... hasta hoy que, por pura casualidad, Ilan Chester con su "Canto Al Avila" le da el tono a este espacio. Y a los que les extrañe encontrar hoy mi primer "post" -original- en español, solo puedo decirles que la ficción es foránea, la realidad es cercana... Y esto es tema de Caraqueños, los demás ¡que se adapten!

"Voy de Petare rumbo a la Pastora
contemplando la montaña que decora a mi ciudad
llevando matices de la buena aurora
con la fauna y con la flora de un antaño sin igual"(*)

De todo lo que tiene mi nativa Caracas para ofrecer, tal vez lo más característico es el cerro Ávila. No hay día que un caraqueño pueda levantarse sin encontrarse con la montaña... Tal vez es por esto mismo que su presencia llegue a hacerse casi imperceptible... simplemente está allí, cambiante pero inmóvil; diariamente ultrajada, pero siempre imponente.

Parece increible, pero su cercanía es, precisamente, lo que más la alejaba: como siempre estaba allí para jamás irse, la tomaba por sentado, por decirlo de alguna forma...

Y sin embargo, una vez fuera de Caracas, y de Venezuela, el vacío que se siente en el paisaje no puede ser descrito, especialmente en una... ¿planicie? como la que actualmente habito.

"Y sabe Dios los pintores,las paletas, cuanta pluma del poeta
cuantos ojos encontraron un momento de solaz
y digo yo, vas regalandole al dia carga de buena energia
vas haciendo mas humano mi sentir y mi cantar"(*)

Por supuesto, por décadas ha sido inmortalizada por todo tipo de artistas. Somos nosotros, la gente común cuya sensibilidad no se ha desarrollado en su totalidad, quienes necesitamos salir de casa para poder ver su fachada.

Pero no puedo decir que he sido del todo ajeno al Ávila... En algún momento del año, al menos una vez, podía encontrarse una razón para subirlo o, al menos, acercarse... Paseos, cuando niño; ejercicio, cuando joven; "vamos a ver si aguanto", más adelante... y hasta un reportaje, ya de grandecito... Veamos cuál será la razón más adelante...

De cualquier modo... no intento decir nada trascendente aquí...La canción es solo un pretexto... para dejar un breve comentario...

Y para los que recuerden como va la música, despidámonos cantando:

"Cerro Avila, cerro el Avila,
Avila, cerro el Avila,
Avila, cerro el Avila,
Avila, cerro el Avilaaaaaaaaaaaaa".(*)


(*) "Canto al Ávila", Letra y Música: Ilan Chester. Sonográfica (no encuentro el año ni el nombre del disco, me disculpan eso)

domingo, septiembre 25, 2005

Creciendo (traducción)

Noté algo raro en mi hombro, una especie de pelota, sin embargo, ni siquiera me molesté en averiguar que era. Pensé, como siempre, que simplemente desaparecería.

Durante la semana comenzó a crecer hasta que, finalmente, decidí hacer una cita con el médico, quien pareció estar tan desconcertado como yo por esa cosa.

Apenas empezó a ordenar pruebas y exámenes y acumular cuentas, decidí que no me iba a quedar allí solo para enterarme más tarde que "no era nada", cosa que seguramente sucedería justo depsués de que el último céntimo hubiera abandonado mi cuenta bancaria.

Pero durante laa noche creció: Cuando desperté se había transformado en algo que parecía ser una cabeza... una cabeza humana... de hecho, se parecía a MI cabeza.

Me asustó el descubrimiento y me puse a gritar lo más fuerte que pude... y mis gritos despertaron a la cabeza (pareciera que estaba durmiendo y se despertó). Tan pronto me vio comenzó a gritar tambien así que, por un rato, el coro en el que nos convertimos hacía sonar los conciertos nocturnos de los gatos callejeros como voces de ángeles.

Pero eso es otro tema... el hecho era que, cuando me miré al espejo, yo era la cabeza del hombro y era la otra la que estaba en mi cuello... Ni hace falta decirlo: la única explicación lógica era que yo era la pelota, y esa cabeza era "yo".

Yo siempre he sido un hombre razonable... Ok, quizás "él" lo era... pero yo soy él... o... sinceramente ya ni sé que digo... pero divago de nuevo... El punto es que, si yo estuviera en su lugar, estoy seguro de que cortaría la segunda cabeza sin pensarlo... Puedo entender eso, sin embargo, siendo YO la cabeza adicional, mi punto de vista es un poco diferente: No quiero que me corten.

Y como deben estárselo preguntando: Sí, pude pensar en todo esto mientras seguíamos gritando a todo dar.

Cuando terminamos, él dijo, como lo temía: "Lo siento, pero yo no pienso vivir contigo montado ahí".

Le pedí rogando y llorando que no hiciera eso, pero él estaba decidido, y como yo había perdido el control de todas y cada una de las partes del cuerpo en el momento en el que despertó, no podía hacer nada para evitar mi muerte.

Por supuesto que llamó al doctor para pedir una cita para ser operado. El tipo se burló, pero le ¿"nos"? dió una cita - pero para dentro de tres días - y colgó. Aún podía escucharlo reír mientras colgaba el teléfono (bueno, mi oído está como a una pulgada del de la otra cabeza, así que pude oír perfectamente su converzación).

Pasamos todo el día dentro de casa. Se reportó enfermo al trabajo y simplemente se sentó frente al televisor. Ni pensó en hablar conmigo... Intenté hacerlo pensar, disuadirlo de matarme. Pero nada. simplemente no escuchaba.

Finalmente fue a dormir.Era el momento. Corrí a la farmacia y compré píldoras para dormir. Se asustaron tanto por eso de la segunda cabeza que ni siquiera pidieron una prescripción.

Yo estaba cansado y también necesitaba dormir, así que regresé a casa, mezclé las píldoras con todo lo que había en la nevera y me fui a acostar.

El segundo día nos dfespertamos... Ni siquiera me peermitió usar el cepillo de dientes, por lo que mi boca olía peor que sus pies (Ok, mis pies, o lo que sea).

Unos pocos minutos después del desayuno gané de nuevo control sobre mi cuerpo.

No iba a quedarme esperando, es decir, sé que tiene razón y eso, después de todo, es su cuerpo y soy un invasor, pero no voy a morir por él, no señor, me lo voy a sacar de encima.

Fui a la tienda, compré un hacha (¡era increíble la cara de estúpida que ponía la gente al verme!) e intenté cortar la cabeza justo allía pues, como dije, no iba a esperar más.

Pues... resulta que uno no debería intentar blandir un hacha cerca de la cara si uno no sabe como usarla... terminé cortándome media... ¿cómo lllamaríamos a esta cosa que pega mi cabeza con mi (¿o su?) hombro?. Bueno, corté la mitad de eso junto con sólo parte de su cuello... me jodí: ahora se despertó y está a punto de terminarme de cortar, seguro que...

¿Qué es esto?...

Algo... esta saliendo de mi tetilla.

¿Qué...?

¡Dios mio! ¡Tengo un brazo! ¡Un brazo propio! Y además funciona.

Bueno, estoy peleando con mi brazo en contra de sus dos brazos para intentar recuperar el hacha. Él todavía está un poco mareado gracias a las píldoras, pero pelea bien, con todo y eso.

Comienzo a sentirme débil... Algo está mal.

Sangre... una piscina de sangre se forma a nuestros pies. Es nuestra sangre.

Me desmayo.

Ups!

Oigo a los doctores hablando - nos trajeron a un hospital después de que nos desmayamos por la pérdida de sangre - están pensando cómo cortarme.

Me doy cuenta de que ahora tengo una pierna. Sale desde su trasero, así que él la ensucia (ustedes saben con qué) cada vez que va para el baño... lo cual tampoco es lo que se diga una tarea facil.

Pero eso me da una ventaja: puedo pedirles que esperen unos días para ver si logro crecer un cuerpo completo, para que así intenten separarnos sin matarme.

...
...
...

Solo tardó una semana... estoy completo... el único problema es que no parezco humano... uno de mis brazos sale de la tetilla izquierda, el otro del ombligo, una de las piernas sale desde la parte más baja de su columna y la otra de su otro hombro... y mi torso sale de una de sus piernas... Soy un desastre... ¡y ellos aún quieren cortarme!

El otro problema es que ya no pueedo controlar el cuerpo principal, ni siquiera cuando él se duerme... solo puedo utilizar el mío y las partes están en tal posición que no me sirve de nada.

Contrataría un abogado para demandarlo, pero el banco dice que técnicamente soy su gemelo, así que no tengo control sobre sus cuentas. Tampoco tengo crédito porque todo está a su nombre, y el cambió las claves de todas las tarjetas mientras yo dormía.

¡Me van a matar!

¡Auxilio! Estoy en el hospital intentando explicar que no quiero que... ¿Qué fue eso?

Sentí un pinchazo.

Tengo sueño...

Ouch!


domingo, septiembre 18, 2005

Cuestión de Tiempo (traducción)

Así que... lo que pensé fue lo siguiente: pensé que quizás, si no la hubiese perdido, estaría bien hoy, quiero decir, todo se fue al infierno cuando me dejó y me deprimí, ¿cierto? así que si no me hubiera dejado, yo estaría bien, ¿cierto?

Así que después de pensarlo un poco conseguí la forma de llegar a la máquina del tiempo y regresé.

Sería muy facil: Solo tenía que hacer que no conociera al tipo ese, de manera que yo fuera su única opción, ¿cierto?

Bueno, resulta que no funciona así... Ooooooooooh, qué estúpido fuí.

Hice todo bieen, por ejemplo: Cómo todavía vivo en la misma casa en el futuro, me dejé una nota (con la advertencia de no abrirla hasta que fuese la fecha de irme) en la que le  decía que hiciera el viaje en el tiempo para que yo pudiera hacer lo que estaba haciendo.

Así que encontré al tipo y lo secuestré y lo llevé a un lugar que, según mis investigaciones, nadie visitaría por unos cuantos años, así que estaría a salvo manteniéndolo cautivo hasta que ella y yo fuesemos algo serio.

Fue muy aburrido, pero logré soportarlo... De vez en cuando me escabillía a mi casa para buscar algo de comida, después de todo jamás he cambiado las cerraduras. No podía haber sido más facil.

Finalmente, comprometido y todo lo demás, - quiero decir, mi "yo" joven y ella -, dejo ir al tipo y, como ella nunca lo conoció, él jamás me molestaría. Además, nunca pudo ver mi cara, y así lo hubiera hecho, mi "yo" joven tenía coartadas más que suficientes y absolutamente ningún motivo para secuestrarlo... ¡Perfecto!

Así que me metí en la máquina y regresé.

Ahora, pensé que a estas alturas habría comenzado a tener recuerdos de cosas como nuestra boda, y aniversarios y cosas por el estilo, pero no. Aún recuerdo el viaje en el tiempo, así que imagino que  mi otro "yo" debe haber hecho el viaje, ¿cierto? ¡FALSO!

Entonces, llego a mi casa, la máquina se detiene, me bajo en mi sala y lo siguiente que se es que tengo a un tipo gigantezco apuntándome con una pistola que pareciera ser más grande que yo.

Al principio, el tipo me mira como si estuviera viendo un fantasma, luego mira a la máquina y luego a mi otra vez.

“Cariño”, dice, llamando a alguien en el dormitorioi, “ese loco de tu Ex acaba de aparecer de la nada en nuestra sala, justo como había dicho que lo haría, ¿le disparo o quieres traerle la nota?”

Reconocí su voz de inmediato: “espera, querido, vamos a ver qué pasa”.

Sonidos de gavetas dentro de la habitación, mientras el gigante me dice que podría dispararme si lo quisiera, después de todo, esta era SU casa y yo tenía medida cautelar que mo ordenaba no acercarme a SU esposa.

Sigo sin tener ningún recuerdo nuevo acerca de qué sucedido después de que cambié el tiempo, pero supongo que en algún momento algo debe haber saliro muy, pero muy mal.

Así que ella llega con una carta en su mano. An la parte del frente estaba la nota que me dejé a mi mismo en el pasado, pero en la parte de atrás, de mi propio puño y letra, hay otra nota que dice:: “Viejo, puedes quedártela si quieres, yo no me meto con eso. Hubiese querido verte llegar, pero resulta que la perra esta se quedó con la casa, el carro y todo el dinero después del divorcio. Muchícimas Gracias por hacer mi vida miserable. P.D.: No voya ha hacer el maldito viaje en el tiempo, pero resulta que te equivocaste: el dueno de la máquina me dijo que no estamos en la misma línea temporal, sino que creaste un universo alterno con tu viajecito, así que yo estoy jodido con esta vida de mierda que me diste, y tu estas jodido también, porque vas a aparecer aquí de todas formas, SIN casa, SIN dinero y SIN amigos, y yo no pienso ayudarte, bastardo”.

Así que termino de leer la nota, se la regreso a la pareja y lo último que escucho es al gigantón diciendo: “Muy buen actor este loco tuyo, cariño”, y luego, volteando hacia mi, dice: “pero, una vez mas te repito, estás invadiendo mi casa”.

BANG!

viernes, septiembre 16, 2005

Traducción de "Smoked"


La suave lluvia cae gentilmente sobre mi mientras intento entender.

Aspiro. Nada pasa.

Hubiese pensado que para estos momentos ya estaría sintiendo algo. Pero no. Ni siquiera un ápce de remordicmiento.

Otra aspirada. Aún nada.

Hace solo un minuto, cuando me agaché sobre su cadaver para buscar el encendedor en el bolsillo de su chaqueta, creí empezar a sentirlo, pero no. Nada en lo absoluto.

Sigo pensando que debería sentir algo. Cualquier cosa siquiera cercana al remordimiento. despues de todo, crecimos juntos; él había sido el padrino en mi boda, y era el padrino de mis hijos.

Otra aspirada. Aún nada.

Está bastante claro que lo echó todo a perder. Quiero decir: No había forma de que se saliera con la suya. Él lo sabía tambien, y a;un así, no intentó huír o esconderse, o tan siquiera desaparecer por un tiempo.

El humo del cigarrillo flota sobre mi cabeza mientras lo aspiro una vez más, pensando.

Fue por respeto que decidí matarlo yo mismo: Hubiese sido un insulto simplemente enviar a "uno de los muchachos" para acabarlo. Tenía que ser yo. Él se lo merecía.

Ni siquiera tuve que buscarlo mucho. estaba allí, en el bar al que solíamos ir desde que éramos jóvenes. Como si estuviera esperando por mi. Aún así, se mostró muy sorprendido de verme llegar.

Terminó su trago y me siguió afuera sin decir palabra. Tenía miedo, sabía lo que seguía, aún así, lo aceptó como un hombre. Sus piernas temblaron un poco cuando ayó esa línea tantas veces repetida: "Son solo negocios".

Realmente lo era. Él lo sabía. Yo nunca usaría un revolver en un problema personal, prefiero usar las manos, es más... personal… Pero para esto, el revólver es rápido e indoloro.

Me miró y en sus ojos pude ver que sabía que no lo iba a perdonar. No había odio en su mirada, sin embargo, solo un cierto reconocimiento y perdón... quizás hasta agradecimiento por ser yo, y no un matón desconocido que no sabría a quién asesinaba ni por qué.

Aspiro una vez más mientras revivo el momento. él estaba parado justo allí, a un lado del basurero, escuchándome. Había comprobado ser merecedor del respeto que le tenía - y aún tengo -.

No lloró, no rogó. Simplemente se paró. Quieto, mirándome a los ojos mientras tiraba del gatillo.

Al final, todos sabrán que yo lo hice, simplemente no serán capaces de probarlo. El trabajo está hecho, el mensaje enviado. Hice lo que tenía que hacer.

Sigo esperando sentir algo, lo necesito: de otra forma podría empezar a pensar que soy el bastardo sin corazón que todos dicen que soy.

El cigarrillo está a punto de acabarse y la policía llegará en cualquier momento: Alguien debe haber escuchado el disparo y los llamó. Así que limpio el revólver, lo tiron dentro del basurero y regreso al bar.

El barman me sirve un trago mientras enciendo otro cigarrillo.

Aspiro. Aún no siento nada. Termino la bebida y me levanto rápidamente.

Estaba en lo cierto: Ya puedo oír las sirenas llegando al callejón trasero mientras abandono el bar por la puerta principal. Me arreglo el cuello de la chaqueta y vuelvo a colocarme el sombrero mientras camino hacia mi automóvil.

Una última aspirada mientras entro y cierro la puerta y aún no siento nada. Supongo que es verdad: estoy muerto por dentro.

Me alejo con la imágen de su cadáver, bajo la lluvia, al lado del basurero, aún en mi cabeza mientras las luces azules y rojas se reflejan en mi retrovisor.

Busco en mi bolsillo una vez más para sacar el encendedor. Uno más para mi colección. La mayor parte de ellos provenientes de la época en la que hacía esto para vivir.

Enciendo otro cigarrillo mientras espero que la luz roja cambie a verde, pensando una vez más que debería estar sintiendo algo a estas alturas.

martes, septiembre 06, 2005

Niños Despellejados (traducción)



El olor de la lluvia. El sonido del agua corriendo hacia el río. el aroma de la grama fresca mojándose. Es todo tan bello que casi mee hace olvidar el grito de los ninos mientras los despellejamos vivos.
Me siento... enfermo... por tomar parte en ello.
Pero debe hacerse.
Hubo una época en la que creía que este tipo de cosas eran anti éticas, todo aquello de "matar algunos inocentes por el bien mayor". Pero ahora, sabiendo lo que sé, que esa criatura se encuentra entre ellos, y sabiendo como cazará a tanta gente, como el último lo hizo, sé que tienen que morir.
Es extraño. Con toda tecnología que tenemos, aún no podemos determinar cuál de ellos es completamente humano o cuál no lo es hasta que los despellejamos vivos. Al menos fuimos capaces de reducir la cuenta a diez. Diez niños que debemos asesinar para encontral al detestable.
Los gritos eran tan fuertes que tuve que salir a relajarme. La lluvia. La lluvia usualmente me relaja, y casi lo hizo por un instante, hace solo un momento, pero ver mis manos cubiertas de sangre devolvieron a mi memoria una vez más lo que estamos haciendo aquí. Espero que "lo" encontremos... Ese... esa criatura demoníaca que se esconde dentro de uno de ellos, antes de que sea demasiado tarde… Quizás… quizás antes de que tengamos que acabar con los niños que quedan. Oh! Dios, deja que éste sea "aquel".
Aunque no tengo ningún remordimiento, casi me siento sucio haciendo esto, pero después de ver lo que el último hizo después de despertaar... todo el sufrimiento que causó... todas las muertes sin sentido…
Sí. debe hacerse. Es para el bien de todos. Debo tomar ese cuchillo de nuevo...
Y escuchar los gritos de los niños mientras los desolamos.
¿El sonido de la lluvia logrará calmarme de nuevo alguna vez?

lunes, agosto 22, 2005

El hombre dentro de la mujer (traducción)


Érase una vez había un pequeño pueblo; dentro del pueblo, habí una mujer, y dentro de la mujer, un hombre.
¡Hey! No sean así... no es lo que estan pensando, !pervertidos!
Es sólo que ella se lo había comido, y él seguía en su estómago.
Pero el hombre (masticado y todo) no quería quedarse allí. Tampoco quería salir como... bueno... no quería volverse marrón, apestoso y blando... así que decidió trepar de regreso... Siguió trepando, pero entonces recordó cómo se vería si salía de esa forma y, una vez más, regresó al estómago...
Mientras tanto, afuera, la mujer era feliz: estaba segura de que, por qin, se convertiría en uno con su amado. Fue duro, pero había logrado com;erselo vivo.... manteniéndolo vivo hasta el último mordizco. Le dolía un poco la mandíbula, sin embargo, debido a los gigantescos mordizcos que tuvo que dar.
De cualquier forma, ella estaba feliz (ya lo habíamos dicho) y no quería perderlo, por ello se cubrió cualquier orificio por el cual él pudiera tratar de salir.
Adentro, el intentaba recomponerse.
Afuera, ella comenzó a sofocarse.
Adentro, el se había completado.
Afuera, ella se desmayó.
Adentro, el comenzó a moverse.
Afuera, ella comenzó a verse increíblemente gorda.
Adentro, él se estiró.
Afuera, ella se veía muy rara, tirada en el suelo, asfixiada.
Pero entonces, el cadaver de la mujer se levantó con el cuerpo completamente cubierto de chichones y venas hinchadas.
Ella comenzó a arrancarse la piel dañada, para luego revelar que era el hombre el que se quitaba de encima a la mujer, como si fuese un traje que empezó a quedarle pequeño mientras lo usaba (lo cual, en cierta forma, fue lo que sucedió).
De cualquier manera, ahí estaba él: parado desnudo en una calle desconocida y cubierto de sangre, con los restos de la mujer muerta a todo su alrededor... no era un cuadro agradable…
Para ir directo al punto, ahora se encuentra siendo enjuiciado por asesinato y ni siquiera su abogado defensor cree en su historia… pero está a punto de salir libre. ¿Me pueden decir por qué?

sábado, enero 08, 2005

Cirugía

Cirugía

 

De pronto lo reconoció. Aún cuando veía su cara todos los días de su vida, mientras recordaba lo que lo había hecho pasar, por alguna razón, no lo había ubicado al entrar al quirófano.

Por un momento pensó en lo fácil que sería acabar con su existencia, después de todo, ingresó herido de gravedad al hospital. Podría suprimir el flujo de sangre en alguna de sus arterias, o tal vez “equivocar” alguna incisión…

Constantemente revivía aquella noche: Había despertado al oír unos ruidos en su casa, por lo que se levantó para cerciorarse de que todo estuviera bien.

Instintivamente, se dirigió al cuarto de su hija para asegurarse de que durmiera tranquilamente. Allí estaba él.

Día tras día revivía la horrible escena y soñaba con el momento en el que pudiera tenerlo frente a frente. Recordaba la sangre. Recordaba también la lucha y el haber caído inconsciente, solo para despertar en un hospital con un detective haciéndole miles de preguntas acerca del asesinato y violación de su única hija.

Y sin embargo, ahora, cuando lo tenía a su merced en la mesa de operaciones, había tardado un buen rato en darse cuenta de a quién operaba.

Seguía trabajando mientras su juramento de preservar la vida de sus pacientes resonaba en su cabeza. Eso no importaba. La tentación era demasiado fuerte. Dudó por un momento, pero de pronto lo vio todo muy claramente: Si había alguien a quien debía salvar, era a este infame ser. Sería una larga operación, y nadie lo culparía si herraba, pero la idea de que esa sería una salida muy fácil quedó fija en su cabeza. No. Debía vivir. Tendría tiempo luego para hacerlo sufrir por el resto de su vida. Lo salvaría con la única intención de torturarlo por el resto de su existencia. Esa fue la razón por la cual la policía nunca logró encontrarlo, y es por eso que vino a parar precisamente a sus manos tras una balacera ocurrida en el centro de la ciudad. Al fin la vida intentaba resarcirse dándole la oportunidad de vengarse.

La determinación en sus ojos emanaba breves destellos de locura mientras operaba. El resto del personal médico lo miraba extrañado. Ya lo tenía planeado todo. Como él hubiera hecho antes, le permitiría vivir para lamentar por el resto de sus días el que sus vidas se hubieran cruzado.

Quedaban pocos minutos para culminar: solo era cuestión de cerrar la herida y coser. Pero no contaba con que su corazón fallara. Sin razón aparente, simplemente se detuvo. Todos los intentos de revivirlo resultaban inútiles. No lo comprendía, lo había hecho todo bien. La operación había sido todo un éxito, sin embargo, por algún motivo estaba muriendo. No podía concebirlo. La desesperación lo invadió y comenzó a aplicar todos sus conocimientos…

Tuvieron que llamar a otro médico para que declarara el deceso, mientras los enfermeros lo arrastraban, gritando, para intentar alejarlo del cuerpo inerte.

8/ene/2005
2:46a.m.
EEDC

sábado, marzo 10, 2001

De Princesas y Naves

De Princesas y Naves

 

Esta historia comienza con nuestro héroe viajando por el espacio en su nave interestelar. Viajando de un lado a otro, sin preocuparse por nada más que recargar su turbocombustible cada 50000 años luz para no quedarse varado en el medio de la nada.

Un día, mientras cruzaba por el espacio de radiofrecuencias de un planeta cercano, captó la señal de una princesa local. De ahí en adelante, cada vez que nuestro héroe se acercaba por esos lados, la buscaba en su frecuencia y conversaban por un rato.

Pasó el tiempo y el piloto interestelar terminó enamorándose de nuestra linda princesa. Le dijo entonces “¿Por qué no te paso buscando y salimos un rato?” a lo que la princesa contestó “Me gustaría mucho, pero tengo miedo”

De todas formas nuestro héroe entró a la atmósfera del planeta, y se dirigió a la zona de donde provenía la señal. “Voy para allá”, le dijo. “Vas a tener que pasar por muchas pruebas” respondió la doncella.

Al llegar al sitio exacto, el piloto encontró un gigantesco castillo medieval, rodeado por un lago y un escudo mágico, custodiado por un dragón que escupía fuego y lanzaba rayos por los ojos.

Para colmo, los escudos de la nave estaban en mal estado, la última vez que los usó, tardó años en bajarlos, y si los colocaba de nuevo, probablemente jamás lograría permitirle el paso a la doncella cuando llegara a ella.

Así fue que decidió arremeter contra el dragón, escudos abajo pero armas bien cargadas. La batalla duró semanas, todos los días el dragón amanecía con las heridas curadas, y la nave tenía golpes que no le había hecho la bestia la noche anterior. Sin comprenderlo, Nuestro piloto luchó hasta que la nave se desarmó sin razón alguna.

Tomó entonces un vehículo de asalto y volvió a la batalla. El proceso siguiente fue igual al de la nave.

Sin darse por vencido, determinado a salvar a su princesa cautiva, luchó y luchó hasta que quedó desnudo y sin armas. Se acercó una última vez al dragón, convencido de que moriría de no conseguir la victoria esta vez. Pero cuando ya se encontraba a pocos metros, escondido tras unas rocas logró ver la causa de su fracaso: Solícitamente la princesa dedicaba su tiempo a curar las heridas de su bestia protectora. Y ella misma fue quien desarmó su nave.

El dragón lo olfateó y se incorporó para atrapar al piloto quien huyó despavorido hasta donde se encontraban los restos de su nave. Con ellos construyó una fortaleza impenetrable, se metió en ella y levantó los escudos.

La princesa lo contactó por la radio “¿Cómo estás?”. Nuestro héroe no contestó.

“¿Cómo estás?” volvió a preguntar. El piloto esperó un momento. Luego respondió, tristemente, con una pregunta: “¿Por qué?”

La respuesta, no menos incoherente que el resto de la historia fue “No quería hacerte daño. El dragón está para salvarte de mí, no para tenerme cautiva, sino para protegernos a ambos. Si no puedes pasar, no puedo herirte.”

El piloto simplemente dijo “ya el daño está hecho”. Apagó la radio y comenzó a meditar acerca de la forma de apagar los escudos de la nave para intentar salir, sin éxito.

Y la princesa, prisionera de si misma, se olvidó de él mientras alimentaba al dragón y pulía su escudo mágico.

10/Mar/2001
1:46pm
EEDC

miércoles, agosto 11, 1999

El Hombre que se sentía Dios

El Hombre que se sentía Dios

 

Abandonado en el medio del mar

él es un naufrago en un mar de ojos,

Ojos que se miran entre ellos

y que no perciben su presencia

Allí, el hombre se siente un dios.

Pero no por ser más poderoso, ni por saber más,

Tampoco por ser perfecto, pues mucho le falta para ello.

Se siente un dios porque, aún estando en todos lados

Todos,

absolutamente todos,

se olvidaron de él.

11/AGO/1999
2:09am
EEDC

domingo, abril 12, 1998

A la Luz del Faro

A La Luz Del Faro

 

Pálida como la luz del faro abandonado, y rígida como las estatuas de mármol, ella comenzó a despertar… Sus músculos se iban relajando, pero la dificultad para abrir los ojos no le permitía ver a su alrededor.

Lentamente se iba incorporando sobre la gran sábana blanca que hacía unos momentos la cubría. El olor a formol era desesperante, aunque no más que el escozor que sentía en las cicatrices en sus muñecas o en la de la incisión que hiciera el forense horas antes en su tórax para realizar la autopsia.

Fue caminando lentamente a tientas por el corredor de la morgue hasta encontrar algo filoso que le sirviera para despegar sus párpados y labios. Tambaleante aún, buscó algo para protegerse del frío que causaba la helada brisa en contra de su piel desnuda, pálida como la luna, pero igual de bella a como una vez lo fuere en vida.

Se repetía una y otra vez que solo estaba soñando, sin embargo lo último que recordaba luego de haber caído desmayada por la pérdida de sangre era la sensación de haber flotado durante algunos instantes por la habitación hasta que todo quedó oscuro. Un segundo más tarde se había comenzado a levantar de entre las sábanas hediondas a formol.


* * *

“Ten cuidado con lo que deseas, que se te puede cumplir”… Son palabras que me repitieron numerosas veces, y a las cuales nunca les presté mucha atención. Nunca pensé que los deseos cumplidos pudieran ser algo de lo cual habría que cuidarse. Hasta ahora…

Llegué a casa esa noche a la hora de siempre, entré a la cocina y me preparé un emparedado. Todo estaba muy tranquilo, por lo que supuse que no había nadie en casa. Tomé el periódico y el teléfono inalámbrico y llamé a su trabajo para preguntar si continuaba allí. Distraído entre ambas cosas me dirigí al baño sin fijarme… mientras entraba me resbalé y caí en el suelo mojado. Pero el suelo estaba rojo totalmente, y ella, tirada allí, en el medio, sin respirar… sin moverse… con las muñecas abiertas… y todo estaba rojo: el suelo, su bata, el lavamanos… Yo, yo también…

Solo sé que al verla sentí una mezcla de dolor y rabia como nunca antes… Y grité. Grité con todas mis fuerzas tratando de expulsar esos sentimientos de mi ser. Pero mientras más gritaba mas me dolía. Mientras más me dolía más fuerte gritaba, abrazándola fuertemente contra mi pecho. Lo único que pensaba, lo único que podía pensar era en el deseo de que aún estuviera viva. Eso también formaba parte del grito… grito de dolor… de desesperación… de rabia… pero también era un deseo tácito de que en algún momento abriera los ojos y comenzara de nuevo a respirar…

Minutos después unos policías la separaban de mí. Los vecinos escucharon los gritos y los habían llamado. Yo estaba tan desconcertado que ni siquiera me di cuenta de cuándo habían entrado, ni siquiera me di cuenta cuando me tomaron por los brazos… hasta que me separaron del cuerpo. Teñido de rojo… todo rojo…


* * *

En la morgue del viejo faro abandonado una mujer, tan pálida como la luz del mismo, se levantaba tambaleante. Tras ponerse una bata que encontró en los casilleros, salió camino a su casa… aunque no deseaba ir hacia allá algo la impulsaba a seguir en esa dirección.

Sus pupilas dilatadas continuaban siendo parte de unos hermosos ojos, que por alguna extraña razón habían recuperado el brillo perdido hacía ya unos años. Después de morir, ella se sentía más viva que durante sus últimos meses de vida. Sin embargo sentía hambre y frío y tenía que llegar a casa… Pero aún no sabía por qué…


* * *

Llevaron el cuerpo a la morgue que se encontraba al lado del viejo faro. Al día siguiente lo llevarían a la funeraria. Mientras tanto fui interrogado por dos policías durante gran parte de la noche. “Solo procedimientos”, dijeron. Me mostraron una nota que encontraron en el apartamento. Lo único que decía era “Te amo mas que a mi propia vida, pero no puedo vivir contigo”. Era su letra… pero ¿qué quiso decir con eso?.

Me dejaron ir como a eso de las seis de la mañana. Estaba agotado, pero no podía dormir. Llamé al trabajo para reportarme enfermo y me quedé en casa limpiando y arreglando las cosas; llamando a familiares y amigos. A las diez, la policía de nuevo en mi casa… El cuerpo había desaparecido…


* * *

Al amanecer, ella aún no había recorrido la mitad de su camino, sentía los brazos y las piernas entumecidos y se sentía tan débil que casi no podía caminar. El camino entre “La Colina del Faro” y su casa estaba tan solo como ella misma se había sentido antes. A pesar de todo, se sentía viva. Era inexplicable la diferencia entre su estado físico y mental en aquel momento, pero sin poder mas que tambalearse durante su trayecto, sentía unas ganas enormes de correr y saltar. Quería vivir la vida que ya no tenía… Quería volar después de romper sus alas…

Sin embargo, sus piernas la llevaban a casa. Y solo allí podría ir.

Llegó a la puerta a eso de las diez, distraída, entró sin notar las miradas de asombro de su esposo y un policía que lo interrogaba en la sala. Sin palabra alguna se dirigió a su cuarto para descansar de la larga y tortuosa caminata la ciudad. Su esposo y el policía quedaron mudos durante largo rato, más pálidos que ella estuvieron mirándose las caras hasta que lograron salir de su sorpresa y dirigirse a la habitación.

El cuerpo yacía apaciblemente boca abajo sobre la cama, ambos se acercaron para revisarlo cuando este se volteó y abrió los ojos, lanzó un quejido y volvió a cerrarlos. Por más que lo intentó, el esposo trató sin éxito despertar de nuevo a su mujer. Mientras tanto, el policía llamó a una ambulancia y al cuartel para reportar el hecho.

Ambos testigos fueron largamente interrogados luego de que la ambulancia recogiera de nuevo el cuerpo… Sin embargo, al no conseguir explicación para el suceso, y notar el agotamiento del hombre, lo dejaron regresar a casa con un citatorio para la tarde siguiente.

Ya al final de la tarde, tras numerosos intentos inútiles de resucitar el cuerpo en el hospital, decidieron llevarlo de nuevo a la morgue del viejo faro para re-examinarlo. Horas más tarde abandonaron el lugar. Dejando en el reporte que el análisis no reveló ninguna anomalía para un cuerpo fallecido dos días atrás. La versión policial indicaba sospechas de que el marido lo había robado, a pesar del testimonio del oficial que lo interrogaba en el momento en que la mujer atravesó la puerta de su casa.


* * *

En la morgue del viejo faro abandonado una mujer, tan pálida como la luz del mismo y rígida como las estatuas de mármol, comenzó a despertar… Tras ponerse una bata que encontró en los casilleros, salió camino a su casa… aunque no deseaba ir hacia allá algo la impulsaba a seguir en esa dirección…


* * *

Tras interrogarnos a mí y al oficial, me dejaron ir con una citación para regresar al día siguiente a las dos para continuar. Regresé a mi casa agotado, me tiré sobre la cama y me quedé dormido, cuando desperté mi mujer estaba de pié al lado de la puerta del cuarto, me levanté sobresaltado y, antes de que pudiera hacer o decir algo ella se había acostado de nuevo en la cama.

Durante todo el día estuve de nuevo en el cuartel mientras me interrogaban mientras que el cuerpo de mi esposa era llevado a la funeraria para prepararlo para el entierro. Esa noche la pasé encerrado en una celda mientras se aclaraba el asunto.

A la mañana siguiente, el cuerpo había desaparecido de nuevo, solo que esta vez, el guardia de la funeraria afirmaba haber visto a una mujer - obviamente ella - saliendo por la puerta trasera poco después de la media noche.

Fuera de cualquier tipo de sospechas, me dejaron ir a casa, hacia donde me dirigí con no pocas dudas, pero con gran curiosidad…


* * *

Un hombre delgado, tembloroso y demacrado por el agotamiento y los nervios introdujo la llave en la cerradura de la puerta de su casa y, sin saber que esperar, entró y se dirigió sigilosamente a su habitación. Notó que una mujer dormía sobre su cama.

Temeroso, como sospechando algo, se acercó a ella para confirmar su identidad. Reconoció a quien había sido su esposa e intentó despertarla sin éxito.

Habiendo muerto hacía ya cuatro días y regresando por vez tercera a su casa para quedar inerte de nuevo, la mujer había dejado de representar para el hombre un sueño convertido en realidad: ahora era sólo una pesadilla de la cual no sabía librarse, por lo que decidió enterrarla esa misma tarde, tal vez - debe haber pensado - la sagrada sepultura le permitiría descansar en paz y no volvería a resucitar.


* * *

El entierro transcurrió con toda normalidad, esa noche pensé que lograría iniciar una vida normal, como todo joven viudo querría hacerlo, recordando a mi esposa con tristeza en lugar de terror, para luego retomar las riendas de mi existencia y alcanzar de nuevo la felicidad. Sin embargo nada de eso fue posible…


* * *

La mujer se despertó casi asfixiada. No recordaba nada desde que había caído desmayada por la perdida de sangre. Cuando quiso moverse, se dio cuenta de que no podía mover su cuerpo, sus ojos y labios estaban pegados y sus músculos rígidos como piedra. Poco a poco se fueron relajando, pero cuando intentó levantarse, se dio cuenta de que estaba encerrada en una especie de cajón. El terror que la invadió la paralizó de nuevo por unos momentos.

Minutos después, calmada de nuevo, comenzó a golpear el techo del cajón. Mientras el miedo se volvía a apoderar de ella comenzaba a golpearlo cada vez con mayor fuerza hasta que comenzó a ceder, aún cuando se sentía más débil que nunca, su fuerza había aumentado de tal forma que en pocos minutos el techo estaba totalmente destrozado. Aún no podía abrir los ojos cuando se levantó, pero palpando el lugar se dio cuenta de que estaba encerrada en una habitación sin ninguna clase de puerta o ventanas, solo las paredes de concreto la rodeaban.

Desesperada ya, recorrió el piso en busca de una de las astillas del cajón de madera, con la cuál se perforó los párpados y luego separó sus labios. No sintió nada, pero no se dio cuenta de esto debido a la confusión y el miedo que experimentaba. Al fin podía ver. Aunque estaba muy oscuro, notó que las paredes y el piso eran una sola pieza, sin embargo, el techo estaba encajado encima de los muros y pegado con cemento, aún fresco.

Tras golpearlo unas cuantas veces el techo se rompió y cayó junto con algo de tierra. Ella trepó por la pared y salió. A la luz de la luna vio que se encontraba en el cementerio de la ciudad, frente a una lápida con su nombre grabado en ella.

Cuando volvió a tranquilizarse comenzó a pensar en lo que había pasado los últimos días y a la única conclusión que llegó fue que, tras desmayarse, había perdido tanta sangre y su pulso se hizo tan débil que la habían enterrado viva. Las cicatrices en sus muñecas le hacían pensar que su teoría era correcta, hasta que el escozor en el pecho la hizo notar que, bajo la ropa, tenía otra que la atravesaba desde el cuello hasta el abdomen. Ya no sabía que pensar. Comenzó a caminar hacia su casa sin saber por qué, no quería ir hacia allá, pero algo la llevaba. Se sentía débil y desconcertada, sin embargo estaba feliz, cosa que tampoco entendía pues estaba aterrorizada por la idea de estar muerta, lo cual era la explicación más razonable que se le ocurría. Lo único que repetía era “Soy un zombi, no puede ser, soy un zombi…”

La mujer no recordaba ninguna de sus tres resurrecciones anteriores. Probablemente porque en ninguna de ellas se encontraba tan lúcida como en esta… Ni tan aterrorizada…

Llegó a su casa poco después de las tres. Silenciosamente entró por una de las ventanas de la cocina. Se preparó un café y un emparedado y se sentó a la mesa. Mientras comía pensaba en qué le diría a su esposo cuando se levantara…


* * *

Cuando me levanté pensé que mi idea había resultado. En mi cama estaba yo solo y no había rastro de que mi mujer hubiera estado en mi habitación de nuevo. Pero cuando me dirigí a prepararme el desayuno la encontré tirada en una silla, con la cabeza sobre la mesa, la mano izquierda colgaba de lado y el brazo derecho, sobre la mesa, sujetaba un trozo de pan mordisqueado. Como cosa rara, un rato mas tarde un policía, por teléfono, me “informó” que encontraron su tumba abierta. A diferencia de las otras veces, ese día el timbre la despertó. Colgué el teléfono sin decirle nada al oficial y me dispuse a hablar con mi esposa.

Aunque no lo había notado antes, percibí en la habitación un fuerte olor compuesto de formol y tierra mojada. Apenas cruzaba este pensamiento por mi cabeza cuando ella se levantó posponiendo la conversación hasta después de bañarse.

Pocos minutos después, guiado simplemente por instinto me acerqué a la puerta del baño y entré, sumergiéndome en la tina junto a ella. Para ese momento ya no pensaba. Actuaba de una manera automática como si nada de lo anterior hubiera ocurrido. Lentamente me fui acercando a ella reviviendo el romance que alguna vez existió en nuestra relación. Sin hacer caso de más nada hicimos el amor allí mismo, luego en nuestra habitación hasta la noche cuando, agotados, caímos dormidos hasta la mañana siguiente.


* * *

En la cama de una habitación espaciosa, una pareja hacía el amor como dos novios en su luna de miel. El hombre no parecía notar la extraña palidez de la mujer, ni las cicatrices que atravesaban su pecho y muñecas, o las heridas en sus párpados y boca. En ese momento solo eran dos personas como cualquiera, unidas en un solo respiro, con un solo latir de corazón y separados totalmente del mundo que los rodeaba.


* * *

Despertamos al día siguiente con la mente aclarada. Mi esposa, aunque radiante, continuaba pálida. Sus párpados y muñecas habían comenzado a sanar, pero la cicatriz en el pecho continuaba intacta.

El día anterior parecía haber sido solo un sueño para mí. No podía comprender lo que había pasado, y debo confesar que estaba realmente asustado por los acontecimientos de la última semana.

Cuando por fin nos disponíamos a reiniciar la conversación del día anterior, noté que el reloj marcaba la hora correcta, pero la fecha era la del terrible día en que la encontré desangrada en el baño. En el momento pensé que era un desperfecto, pero mas tarde vi que los periódicos tenían la misma fecha, al igual que los noticieros en la televisión y radio.

En el trabajo, todos los compañeros, incluyendo a los que fueron al funeral, se comportaron como si nada hubiera pasado. Y al despedirme de ellos en la tarde le mandaron saludos e mi esposa.


* * *

La pálida luz de un viejo faro se distinguía desde la ciudad mientras un hombre confundido caminaba hacia su casa. Abandonado hacía ya algunos años, el faro que le daba nombre a la colina era ahora sólo un monumento vecino al edificio de la morgue. Nadie comprendía cómo ni por qué continuaba encendiéndose todas las noches, pero nadie se atrevía a averiguarlo.

Esa noche, su luz apuntaba al hombre mientras caminaba. Lo siguió hasta la puerta de su hogar hasta que entró y cerró la puerta. Entonces se apagó definitivamente sin ninguna explicación.

12/ABR/1998
4:30a.m.
EEDC

jueves, noviembre 06, 1997

Soledad

Soledad

 

Mi vida es una herida abierta de la cual fluyen sentimientos sin respuesta:

Me siento tan solo que sólo en mi compañía me doy cuenta de cómo los demás se desvanecen.

El dolor se abre paso desde mis entrañas y se exterioriza con una explosión que mancha el silencio con un grito de desesperación.

06/NOV/1997
2:00a.m.
EEDC

sábado, junio 14, 1997

Sin Corazón

Sin Corazón

 

Tomó el cuchillo con la mano derecha y lo introdujo suavemente en su estómago, como si no sintiera nada. Poco a poco lo fue subiendo, como lo haría si subiera el cierre de una chaqueta, atravesándose el esternón tan fácilmente que pareciera de mantequilla hasta llegar un poco mas abajo del cuello, de donde se sacó el cuchillo con la misma suavidad con la que se lo había clavado. Luego lo colocó en una mesita que estaba a su lado.

Introduciendo sus dedos por la abertura, con ambas manos fue ampliándola como si abriera las puertas de una despensa usando su columna como bisagra para sus costillas. Luego de unos minutos sosteniendo las “puertas”, la presión que ejercían para volver a cerrarse desapareció, por lo que al soltarlas se quedaron separadas como a diez centímetros una de la otra.

Tomó un pañito de la misma mesa en donde se encontraba el cuchillo y se limpió la sangre de las manos. Después de dejarlo de nuevo en su sitio, introdujo su mano derecha por la abertura y se sacó el corazón con mucho cuidado. Estaba rígido como una roca, pero astillado como un parabrisas después de una pedrada. Antes de que lograra ponerlo en la mesa se deshizo en pedazos en sus manos, los cuales recogió y lanzó a la basura con rabia. Luego, calmadamente, volvió a limpiarse las manos y tomó un alambre que estaba en el piso, lo dividió en varias secciones y unió las dos partes del esternón con él, con varios anillos entre las costillas, los cuales soldó luego con otro alambre que colocó a lo largo de la fractura.

Al terminar aquello tomó hilo y aguja y procedió a coserse la piel, quedando tan perfecto que casi ni se notaba la cicatriz al mirarse al espejo. Se puso una franela y recogió todos sus instrumentos, limpió la casa y se fue.

El hombre sin corazón logró al fin la paz. Y así permaneció por un tiempo: Inmune a cualquier daño. Poco a poco fue creciéndole un corazón sin heridas, lleno de vida, y tan suave como alguna vez lo fuere el anterior… Hasta que la conoció…

Ella era una mujer hermosa e inteligente, elegante y culta. Graciosa o seria, acorde a lo que ameritara la situación. Ella logró hacer que su nuevo corazón se desarrollara cada vez más, llegó a tener un tamaño superior al normal… y más suave también.

Sin embargo, con el tiempo el hombre notó con angustia que ambos se iban distanciando, y quien lograra de alguna forma rehabilitar su corazón, ahora lo hería constantemente. Lo cual no era difícil considerando lo blando y delicado que se encontraba.

Con cada herida, las cicatrices que se formaban eran pedazos de piel más dura que la original. Y poco a poco la coraza que se fue formando impidió que siguiera latiendo. La falta de sangre lo fue secando hasta que, como el anterior, quedó solo una piedra arenosa y gris en lugar del músculo rojo, suave y vigoroso que bombeara su sangre originalmente.

Como tantas veces lo hubiere hecho antes, realizó la operación con mucho cuidado. Solo que esta vez la piedra no se deshizo en sus manos, ni se quebró al lanzarlo a la basura. Se mantuvo maciza totalmente. También él agregó algo al proceso: Cauterizó y cosió los extremos de sus venas y arterias, para que no creciera de nuevo. Se levantó y salió de la habitación inmune de nuevo (y esta vez por siempre) a cualquier sentimiento.

Días después, mientras la casa estaba vacía, y usando la llave que él le había entregado, ella entró a la habitación y encontró los restos de la operación. Con tristeza sacó de la basura el corazón de piedra, y comprendiendo lo que debía hacer logró, con mucho cuidado y cariño, regresarle parte de la vitalidad que antes hubiere tenido. Lo colocó en una jarra, en una solución perfumada que hizo que volviera a latir, y lo guardó con celo en un rincón de su propio closet, justo detrás de los esqueletos que allí reposaban.

Ordenó al demonio que tenía bajo su cama guardarlo con su vida, y salió en busca del hombre, que aún no regresaba.

Él, sin saber aún porqué, comenzó a sentir en su pecho un dolor parecido al que experimentaba con cada herida de su corazón, no se explicaba por qué, puesto que se había asegurado de coartar toda posibilidad de que esto sucediera: Después de la operación, construyó una habitación sin ventanas ni puertas - ni tan siquiera un hoyo de respiración - y se quedó dentro. Los ladrillos eran de cristal y eran lo suficientemente ligeros como para que pudiese trasladarlos a donde fuere, pero nadie podía entrar, y él no saldría por ningún motivo. Al encontrarlo, ella intentó persuadirlo de dejarla pasar, pero no lo logró. Primero por que él no quería, pero con el paso del tiempo, y la mejoría de su corazón, comenzó a ceder. Entonces se dio cuenta de que las paredes se habían hecho demasiado fuertes (o él demasiado débil) y no podía romperlas.

Él pasó el resto de su vida aislado tras la invisible barrera que él mismo había creado y ella, donde quiera que fuere, tuvo que cargar siempre con el corazón en el clóset, justo detrás del esqueleto y custodiado por su demonio.

14/JUN/1997
01:52a.m.
y
16/Jul/2000
04:17a.m.
EEDC

viernes, mayo 17, 1996

Viajar y Morir en El Metro

Viajar y Morir en El Metro

 

Si usted se ve en la obligación de viajar todos los días a su trabajo o centro de estudios, y no posee un medio de transporte propio, lo más probable es que tenga que pasar por una de las experiencias más horrendas en lo que a medios de transporte se refiere:
El Metro: Luego de pasar por una cola que duplica el tamaño de la de un concierto de los “Rolling Stones” para comprar un pasaje, nos vemos atrapados entre un inmenso cúmulo de gente que batalla para entrar en uno de los diminutos vagones del tren.
Pasadas varias estaciones, durante las cuales uno ya ha reducido su volumen debido a la presión, uno intenta salir a través de un muro, con personas en vez de ladrillos, que nos empuja de nuevo hacia el interior del vagón.
Luego de varios intentos (aproximadamente la tercera vez que uno llega a la estación destino), uno logra bajarse y continúa con el recorrido.
Si a uno (como sucede en mi caso) le toca atravesar por la transferencia, debe cuidarse de los empujones, pisotones, puñetazos y malos olores, que se reciben durante el camino donde lo que predomina es el “ganado humano”. Al culminar esto, la historia del vagón vuelve a repetirse.
Cuatro horas mas tarde, si uno no está muerto por la asfixia, puedo asegurarle que saldrá, de nuevo entre pisotones y empujones, al mundo exterior, y se dará cuenta de que lo empujaron por la salida equivocada en una estación desconocida…

17/Mayo/1996
EEDC
Hora de Estilo Y Redacción

viernes, abril 05, 1996

Carta Para Ti

Carta para Ti

 

Hay veces en las que desearía no haberte conocido. Así ambos viviríamos más felices: Tú no tendrías que preocuparte de mi existencia y yo no estaría con el alma destrozada pensando en lo difícil de vivir sin ser correspondido por la única persona que ha despertado esta clase de sentimiento en mi pobre ser.

Por el contrario, tú disfrutarías de tu vida sin mí como el enfermo incurable disfrutaría de la suya si gozara de plena salud; y yo disfrutaría de la mía como el preso que nunca conoció la Libertad y por ello no la extraña.

Pero por cosas de la vida, te conocí y me enamoré y, a pesar de todo, no lamento ninguna de las dos cosas... aunque me duelan...

05/ABR/1996
1:02a.m.
EEDC

jueves, marzo 28, 1996

Celos

Celos

 

Miro al infierno y veo tus ojos,

ardiendo en pasión mientras lo observas.

Cara a cara, uno al otro se miran;

y yo, sin mas, con pena contemplo

dos sombras que se funden en la misma pared.

A la luz de las llamas, un demonio en penumbra,

mientras mas brilla una, mas oscuro es el otro.

    Amor y Odio, Cielo e Infierno,

    Luz y Sombra, El Demonio y Ustedes,

    Triunfo y Derrota:

    Su cielo es mi infierno y yo su demonio.

28/MAR/1996
10:52p.m.
EEDC

jueves, marzo 07, 1996

Alucinación

ALUCINACIÓN

 

Al fin llegó a la cima de la montaña y se alejó de su pasado. Su alma se encontraba vacía y, sin embargo, nunca se había sentido tan vivo. Mientras respiraba el aire puro del lugar su mente divagaba hasta llegar a un punto de éxtasis en al cual ya no pensaba en nada en particular: era ahora tan solo un revoltijo de imágenes e ideas que no tenían significado, pero que llenaron el momento.

Cuando la alucinación terminó, se encontró a la orilla de un precipicio. Al mirar hacia abajo, lo alcanzó su pasado, recordó todo lo que la había mantenido en la penumbra durante las últimas semanas. Intentó volver a olvidarlo, pero era como su sombra, no se alejaba. Entonces decidió salir por la única puerta que le quedaba abierta.

Y saltó.

Y se sintió el hombre más feliz de La Tierra… solo que ya no era hombre y ya no era habitante del planeta… era tan solo la esencia radiante de lo que fue antes. Entonces fue cuando nació a un mundo nuevo.

Y por fin fue feliz por el resto de su no-existencia…

07/Mar/1996
12:15a.m.
EEDC

miércoles, enero 24, 1996

Muerto Por Un Camion

Muerto Por Un Camión

 

Cuando te diga qué siento,

sin esconder la emoción

puedes responder sin miedo

“Párate frente a un camión”

Pues, al pararme en la calle

y recibir mi golpón

no habrá quien se desmaye

sin decir “Fue por amor”

Y yo volaré por los aires,

marcada la placa en mi frente.

Pero tú, indiferente

te reirás por dentro cruelmente.

Aterrizaré en el pavimento.

Mientras, tú echarás el cuento

de cómo llegué yo a estar

bajo una placa de cemento.

Iré a dar sin lamento

a los confines del infierno,

pues, por decir lo que siento,


me mató un camión muy tierno.

24/ENE/1996
2:57a.m.
EEDC